Hay momentos en casa que se crea mucho estrés, tensión, discusiones… Es frecuente con los más pequeños que, de vez en cuando, se atraviesen rabietas que a menudo no son sencillas de sobrellevar. Todo ello nos avisa que necesitamos un tiempo y un espacio para relajarnos, para regular nuestras emociones y no perder los nervios, pero no siempre resulta una tarea fácil.

Queremos proponeros un plan en familia para hacer frente a esos episodios complicados, llegando incluso a evitarlos antes de que sucedan. Además, las edades para aplicarlo no son una limitación, ya que es un recurso ideal a partir de los 3 años y adaptable a cualquier edad para disfrutarlo, debido a que se crea entre todos, y cada uno, propone los elementos que quiere: Un rincón de la calma

Pero, ¿qué es «Un rincón de la calma»?

«Un rincón de la calma», es un espacio de bienestar para toda la familia. Este espacio no es un lugar al que ir como un castigo, sino un lugar positivo donde cobijarse, un espacio que nos da calma y que nos ayuda a gestionar nuestras emociones y a regularnos cuando estamos nerviosos.

Es importante que ese rincón lo creemos entre todos en casa, así estaremos mandando a los pequeños un mensaje de cohesión cuando alguno se encuentre ante un momento desagradable. Todos los miembros de la familia pueden acudir a ese rincón cuando lo necesiten, y podrán acompañarse en él, si lo desean.

El rincón de la calma, es un espacio donde los niños y niñas van a aprender a regularse emocionalmente, a identificar sus emociones y a hacerse cargo de ellas. También podrán acudir a él cuando estén enfadados o cuando necesiten relajarse, descansar, etc.

¿Por dónde empezar?

En primer lugar, para que los niños y niñas se comprometan con el espacio, deberán entender qué es, para qué sirve, de qué manera hay que usarlo y sobretodo, qué cosas no se deben hacer en él.

En segundo lugar, se debe escoger conjuntamente dónde vamos a crear nuestro rincón de la calma. Puede ser cualquier parte de la casa que nos aporte tranquilidad: unas butacas, un sofá, o crearlo directamente en el suelo en alguna esquina acogedora.

Por último, cada uno elige algo que quiera ir incorporando, respetando los turnos y las ideas de todos, siempre y cuando sean adecuadas para la finalidad que buscamos.

Os sugerimos los siguientes elementos:

  • Cojines
  • Mantas
  • Una alfombra
  • Un colchón
  • Música relajante o sonidos de la naturaleza
  • Lamparitas y luces
  • Libros y cuentos
  • Juegos, como pinturas y acuarelas, plastilina, peluches, marionetas, dibujos…
  • Objetos que tengan un tacto agradable
  • Plumas para hacer caricias
  • Pelotas anti-estrés
  • Un frasco de la calma
  • Buscar olores agradables, como cremas, colonia…

En definitiva, todo aquello que pueda proporcionar sensaciones reconfortantes, que a su vez, cuando sean compartidos en casa, ayuden a fortalecer los lazos familiares, la empatía y el apoyo incondicional.

Es recomendable, para crear un ambiente más envolvente, optar por colores de serenidad en lugar de colores llamativos, así como una iluminación adecuada.

Otro aspecto a tener en cuenta para que sea un proyecto duradero es que debemos enseñarles a mantenerlo ordenado, como un compromiso compartido.

Os animamos a probarlo en casa como una nueva manera de disfrutar del tiempo en familia y de enseñar a los más pequeños a gestionar sus emociones.

Marina Barceló