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¿Cómo actúo ante los conflictos entre mis hijos?

En aquellos hogares donde tenemos más de un hijo, especialmente cuando entre ellos tienen edades cercanas, pueden producirse constantes disputas y conflictos, que pueden llegar a ser verdaderamente agotadores para los padres: desde traviesos incordios entre ellos, que acaban con gritos y lágrimas, hasta agresiones verbales o físicas más duras.

Tanto para el día a día,  como estrategia para sobrellevar la rutina, como para épocas en las que pasamos más tiempo en casa (especialmente ésta que estamos viviendo) conviene conocer algunas pautas muy sencillas para poner en práctica , y aprovechar desde este momento, esos conflictos entre hermanos para entrenarlas.

El primer aspecto que debemos tener en cuenta como padres es que vamos a asumir un rol de ‘’Mediadores’’, gracias al cual, nuestros hijos obtendrán un aprendizaje, siendo los propios jueces de su conducta y solucionando el conflicto empleando la regulación emocional. Dejamos de ser esa figura enfurecida que castiga, que elige quien tiene la culpa o la razón. Dejamos de juzgarles según experiencias anteriores y abordamos cada conflicto de manera objetiva, sin anticipar conclusiones.

¿Cómo debo actuar asumiendo el rol de «Mediador» entre mis hijos?

1-. Llamar con firmeza a mis hijos cuando detecto un conflicto para reunirnos.

2-. Observo si es un buen momento para que hablen o si están demasiado agitados. En caso de que necesiten tranquilizarse, pospongo la conversación 10 minutos, un tiempo en el que esperarán separados, haciéndoles saber la utilidad del mismo. De esta manera, estamos introduciendo la regulación emocional, rebajamos la ira.

3-. Pasado ese tiempo, empezamos a hacerles una serie de preguntas, que deberán ir respondiendo los dos de uno en uno, sin interrumpirse y escuchándose. Nuestro objetivo es, sin intervenir demasiado, fomentar su diálogo y autorreflexión, por lo que las preguntas han de ser breves y concretas, por ejemplo :

  • ¿Qué ha pasado?

(Dan su propia visión de los hechos).

  • ¿Cómo te sientes?

(Aprenden a conectar con su emoción, yo como padre/madre la comprendo y la valido).

  • ¿Cómo crees que se siente tu hermano/a?

(Empatía. Remarcamos la importancia de ponernos siempre en lugar del otro, sea quien sea el responsable).

  • ¿De qué manera podrías haber actuado mejor?

(Hacerles esta reflexión es importante para que entiendan que, aunque yo no haya sido quien ha desencadenado el conflicto, siempre puedo mejorar aquello que depende de mí: no empujar, no insultar, no vengarme o hacerle lo mismo que me ha molestado, decir las cosas de otra manera, etc.).

  • ¿Quieres decirle algo a tu hermano/a?

(Momento de reflexiones. Remarcamos que es imprescindible aprender de los errores para no repetirlos, sino no habrá servido de nada el conflicto).

Siguiendo un esquema como este a la hora de abordar los conflictos, como padres y madres estaremos adoptando la importante figura moderadora, donde no estaremos posicionados con ninguna de las partes, sino dirigiendo el conflicto, hasta que sean ellos mismos quienes saquen sus conclusiones, invitándoles a hablar no solo desde sus respectivos puntos de vista, sino conectando con la emoción del otro.De este modo fomentamos, por un lado, que se deshagan del orgullo que a veces supone pedir perdón, y por otro lado, una autocrítica constructiva.

Una adecuada resolución de conflictos desvela una rica inteligencia emocional, que es imprescindible inculcarles desde pequeños.

Marina Barceló